1 mar. 2010

Las peripecias de un marido con una taladradara en un mano y su caja de herramientas en la otra.

Tengo entendido que hay maridos manitas, de esos que lo mismo te cuelgan una estantería, que te pintan una pared o te desatascan una tubería, cambian un interruptor de la luz, incluso lo hay y lo se por que mi cuñado el pequeño es de esos y lo mismo te alicata un baño, que te monta unas estanterías de pladur, te pone una moldura de escayola, o te cambia una ventana. Pero se ve que cuando Dios repartió en la casa de mis suegros las habilidades entre los hijos varones, a mi susodicho le dio inteligencia, maña para vender y comprar al mejor precio, (encuentra los mejores descuentos y es capaz de venderle una novela a un ciego) le dio además paciencia, buen humor, capacidad de comprensión, un corazón enorme, una gran capacidad de trabajo y mucha disciplina, capacidad para aprender cosas nuevas y ocuparse de nosotros como nadie y un sinfín de cualidades, pero Dios no le bendijo con la capacidad de ser manitas.
Mi madre mirando siempre por sus cuatro hijas, hace años les regaló a sus cuatro yernos sendos maletines con una taladradora y un sinfín de brocas de todo tipo (pobre de mi madre que poco comprendía en la que nos embarcaba a las cuatro), además uno de los primeros regalos que yo le hice cuando nos casamos fue una flamante caja de herramientas con todo lo que el de la ferretería quiso venderme, tengo que reconocer que entonces estaba en Babia y no comprendí el humor ácido de mi suegro cuando dijo ¿una caja de herramientas para tu marido…?.
Poco tiempo comprendí por que me decía aquello y fue cuando colgó en el baño el armario de las medicinas y del otro lado de la pared no nos quedó más remedio que colgar un bonito cuadro que tapase el boquete cuando comprendí el alcance del comentario.
En todo caso como las mujeres somos por naturaleza confiadas y siempre estamos dispuestas a darles otra oportunidad, a lo largo de estos años no lo he dudado y repetidas veces le he pedido que haga pequeños arreglos con resultado en algunas ocasiones de averías y en otras con cortes no demasiado importantes, quiero decir con esto que conserva todos sus dedos y extremidades.
Pero claro hay que verlo, cuando después de regalarme el armarito para poner dedales y tijeras, le pido que me lo cuelgue y primero entre todos sus tornillos, tuercas y demás enseres no encuentra la medida exacta para los tacos, exactos y después cuando por fin se pone, que si “midelo tu que lo haces mejor” que “ si sujeta por ese lado, que si la broca justo que necesito se ha torcido” en fin que parece todo tan complicado que no se ni como fuimos capaces de terminar con semejante obra el pasado sábado, claro que peor fue cuando desmontó la vitrocerámica para cambiarle no se que cables, menos mal que en aquella ocasión no le dejé destornillas ni desarmar nada antes de hacerme yo un dibujo que indicase la manera de montarlo de nuevo correctamente y aún así cuando montó todo descubrió que había dejado dentro como si se tratase de un cirujano despistado un par de destornilladores.
Eso si una vez que termina, pasa el aspirador, limpia y deja todo repulido lo que él no sabe son los sudores que me entran cada vez que lo veo vestido para hacer de chico arregla todo, que ahora comprendo a mi hija cuando su padre insistió en ir a quitarle un atranque de la cabina de la ducha vísperas de navidad y mi hija le dijo “no papá mejor déjalo para después de reyes”.
Eso si voluntad no le falta al susodicho y cargado viene de buenas intenciones, aunque tengo que reconocer que cuando quise poner teléfonos en otras habitaciones, compré el cable y todo lo necesario y un día cuando llegó se encontró con que todo estaba ya montado y es que esa vez amenazó con llamar a su hermano mayor que nada tiene que ver con el pequeño que heredó todos los dones “chapuciles” y es que si algo me aterra más que ver a mi marido desplegando herramientas, y ungüentos milagrosos, es ver llegar a mi cuñado por que entre los dos se disponen a hacerme algún arreglo de los que mi marido no se atreve y entonces hay que verles discutir sobre la mejor manera de tirar tabiques.
Aún recuerdo cuando se me ocurrió que quería mover el radiador de mi habitación unos 50 centímetros a la izquierda, no cuento nada, no digo nada, solo que menos mal que tenía rodapié de madera de sobra y que mi otro cuñado cuando ellos acabaron me pintó la habitación y del estropicio no dejó ni rastro.
En fin amigas que no me quejo, por que la verdad es que todos no servimos para todo, y al menos no me pasó como a una amiga que su marido para arreglar unos desperfectos en el plato de ducha le puso un ungüento que no dudo en dejar escapar por el desagüe el sobrante, cuando aquello fraguó se enteraron por que el vecino de abajo se quejo que seguía duchándose hasta cuando apagaba el grifo y es que se había taponado el desagüe, y es que esa es otra, amigas de la misma forma que nosotras adoramos los hilos, las telas, las reglas y los dedales, ellos adoran los pegamentos, “pegatodo” las siliconas con distintos aplicadores, las cintas de carrocero, y todo invento que parezca milagroso y les mire desde la estantería de la ferretería con pinta de solucionarlo todo.
Mi consejo amigas es que en lugar de comprar estanterías compréis muebles con patas que podéis montar vosotras cómodamente, y que no requieran de brocas, tornillos ni nada parecido para sujetarse.
Para la casa de la playa compré dos zapateros y mi susodicho los montó pacientemente, eso si por que yo le dejé planteados los tornillos en su sitio correspondiente y encajado todo lo encajable y es que pánico me da pensar cuando llegue Ikea a Valladolid.
En todo caso doy gracias por que al menos hay cosas que él mismo dice, para esto tendré que llamar a alguien.
Por eso amigas la que tenga un marido manitas que lo cuide, aunque ahora que lo pienso, el mío no es mañoso para que vamos a engañarnos, pero limpia los cristales y los azulejos como nadie, pasa el aspirador, pone y recoge el lavavajillas y hace la compra a las mil maravillas cosa que yo odio hacer, y además últimamente cuando llego tarde a casa me lo encuentro con una rica cena preparada y es que ya hemos pasado de las clases de cocina teórica a las prácticas ya que sabe que no me importa planchar, ni limpiar, pero odio la cocinar.

8 comentarios:

Jeannett dijo...

Hola Blanca... me he reido mucho con tu post, pero es cierto no todos tienen todas las habilidades, el mio tampoco es muy bueno con las herramientas, por suerte no se le ocurre hacer nada de eso, ademas que no le dejo ni poner un clavo, pero es un gran padre y esposo, cocina, lava, plancha, lustra y todo lo demas que pueda hacer falta, con eso ya soy mas que feliz.

Desirée dijo...

qué divertido!! Mi marido dice: ¡Eso se hace con la gorra! Y bueno, le cuesta algo más, pero la verdad es que hace de todo, creo que lo único que no ha hecho en la casa es poner azulejos. Pero algo malo tenía que tener, no? Pues sí, es algo chapucerito, y si no estoy yo, o mi madre y yo cuando es en casa de mis padres, echándole 300 ojos, siempre tiene algún contratiempo, como por ejemplo tirar toooooodo el cubo de pintura desde lo alto de la escalera, o justo antes de casarnos, al ir a colocar el espejo del baño, agujereó con la broca la tubería... yo no podía dejar de reirme viendo un chorrito de agua saliendo a presión de la pared, y él gritando, corre trae un cubo, cierra la llave de paso, y yo, jajajajajaja.
Y el pobre, pone lavaplatos, friega, pasa la aspiradora, hace las cenas, vamos que si tuviera un poco de más paciencia y fuera sóooooolo un poquito más ordenado, sería la perfección personificada, vamos, ni Mary Poppins.
Un beso, estoy deseando ver tu estantería con los dedales y tijeras

Noelia dijo...

Me ha encantado el escrito, muy divertido!!! Bueno, como dices, cada uno tiene sus cosas buenas y sus defectillos.
Por suerte no me puedo quejar en absoluto con mi "susodicho". Es un manitas y compartimos (que no me ayuda) todas las tareas domésticas (es más, el suele hacer las que menos me gustan a mi :) ).

Un saludo!

Vale dijo...

que divertido tu post! no pude parar de leerlo... y eso que escapo a los post largos jeje!

me has dejado pensando... al mio tambien lo han dotado con habilidades comerciales y deportivas, el resto pobre, llego tarde al reparto hasta de la voluntad por colocarme un clavo! que vamos a hacer... siempre digo que al menos tiene pelo todavia y nada de panza jajaja!
un beso, una maravilla el post!

LeCa (Mª del Carmen) dijo...

Me parece a mi que de ahora en adelante no me voy a poder quejar de mi susodicho, cuando comenzamos afabricar no sabia ni como se llenaba la amazadora y hoy en dia hasta te pone los azulejos derechitos, es un manitas de todo en toda regla, hasta para limpiar y hacer de comer, el unico problema es que es muy mandon , pero no le diga snada :P jijijijiji!!!
Espero ver pronto esa estanteria colocada.
Besitos.
PD: Hablare con los de Ikea para que cuando llegen por ahi, tu marido no se entere :P

Magalis Marisol dijo...

Hola amiga!!!
Felicitaciones por tu reportaje tan original!!!!!!!
Cada quien nace con su talento y en el camino se emparejan las cargas!!
Que Dios te bendiga Hoy y Siempre y un fuerte abrazo desde Venezuela!

PILAR dijo...

Ja,ja,ja, pero de que conoces tu a mi marido?
Sabias que mis hijas han hecho una enfermeria y la otra medicina? y esta ultima esta pensando en hacer Cirugia. Que coincidencia no?

Adhara dijo...

Ay!!! Qué bueno!!! Yo no me puedo quejar, sería para darme de tortas!!! Además de ser un manitas mi susodicho (siempre es cuando él quiere y yo sugiero) es un grandísimo cocinero. Yo sólo entro a la cocina para limpiar PERO LIMPIAR, EH? que me dice el muchacho que el arte en la cocina va ligado al chorretón de aceite desde la campana hasta la vitrocerámica!!!)

Jaja.

Un besote muy fuerte