Por mi parte me preparo para vivir estas navidades a pesar de la pena por las ausencias, a pesar de la pena por los que no tienen ni siquiera un pesebre donde cobijarse entre paja, a pesar de las cenas con el cuñado pesado o la cuñada malhumorada, a pesar de los pesares como siempre pienso que podemos hacer dos cosas. Una es decir sencillamente “no me gusta la navidad” o bien podemos buscar en los rincones de nuestra casa y de nuestro corazón y recoger un retalito de la sonrisa de nuestro hijo, otro retal del cariño de nuestra madre, uno más de la mirada cómplice de nuestra pareja, otro pedacito del recuerdo del amor por la navidad del padre ausente, uno trocito de la alegría de los niños, otro pedazo grande como en mi caso pensando en vivir la primera navidad de mi nieto, algún pedacito más del saludo a la dependienta deseándole feliz navidad, otro retal que se queda prendido de un villancico, quizás alguno más del abrazo de una amiga, otro de las palabras de cariño, de la amiga que nos facilita un patrón, de esa otra que acordándose de nosotros nos hace una llamada en estas fechas y así recoger pedazos de nuestras vidas, por que todas las vidas tienen pedazos felices y con todo ello, unir una hermosa colcha de navidad.
De veras creo que Dios nos puso en esta vida para ser felices, se que todos tenemos penas, pero se también que en todas las vidas hay alegrías y si mas que nunca en estos días intentamos recordar esos pequeños momentos encontraremos la fuerza para tapar con nuestra manta a muchas gente por que la alegría también se contagia, por que la inocencia de un niño es inmensa.
Ser feliz puede parecer una tarea muy ardua, pero es posible, por que la felicidad está al alcance de todos, ya que para ser feliz no son necesarias grandes cosas.
Deseo que todas las que me visitan tengan una feliz navidad, y además deseo que esa felicidad la guarden en su corazón para el resto del año, por que es mas fácil que las puertas estén abiertas para los demás si nuestros ojos permanecen atentos a las necesidades de los otros y nuestras manos son capaces de pasar rápidamente de nuestras mantas de patchwork a la caricia y nuestros ojos permanecen atentos a las necesidades, y nuestro corazón siempre alerta para descubrir el dolor de los otros.FELIZ NAVIDAD
























