
Dándome una vuelta por los blog ley hoy un comentario que me hizo pensar, y eso puedo asegurar que puede resultar peligroso.
Una amiga, Robledo, decía que esta mañana había cogido lápiz y papel y de forma frenética se puso a confeccionar un nuevo proyecto, cortó y recortó telas y después pensó que quizás alguien le diría que podía comprarlo más barato en lugar de hacerlo.
Por supuesto que esto es cierto, todas lo sabemos, el precio de las telas, de los materiales y sobre todo las horas que dedicamos a nuestros proyectos son tantas, horas de darle vueltas de cometer errores de solucionar fallos, horas de pensar en la combinación de las telas, la elección de los motivos, el tamaño final del proyecto, horas confeccionando, horas eligiendo el motivo del acolchado, horas y muchos pinchazos hasta terminar con los dedos doloridos y por fin el remate final, la etiqueta que ponemos en el reverso, la dedicatoria, el nombre elegido para el proyecto y claro que habrá quien no lo entienda, que mucha gente no comprenderá por que hacemos todo esto.
Pero todas nosotras tenemos un secreto amigas cuando contemplamos un proyecto terminado, lo tocamos, lo acariciamos pasamos los dedos doloridos por las costuras, lo miramos a la luz, sobre un sofá o sobre la cama, nos cubrimos con él y sentimos el calor que solo nosotras conocemos y entonces solo entonces se ilumina la mirada y una sonrisa asoma a nuestros labios, nosotras que conocemos donde está cada fallo, donde erramos en cada costura oculta, solo nosotras sabemos el amor que hay en cada puntada y aunque no sepamos explicarlo solo nosotras sabemos el porque de emplear tanto esfuerzo y tantas horas.
Lo que hace tan especial cada proyecto se resume en una palabra “domesticar” hace ya muchos años ley un libro “el principito” conservo aún aquella primera versión por cierto con garabatos hechos por mi hija cuando era pequeña y creyó que era un cuento, aún recuerdo muchas de las palabras de aquel libro y cuando el zorro le explica al principito lo que significa domesticar le dice que es “crear vínculos”
Ni más ni menos, crear vínculos eso es lo que hacía tan especial la rosa del principito, el conocía sus defectos y los perdonaba, aprendió a domesticar al zorro y este lloró cuando se despidieron por que el color del trigo sería ya para siempre el color del pelo de su amigo.
Esta es la conversación que mantienen antes de la despedida:
—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.
—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
—Es el tiempo que yo he perdido con ella... —repitió el principito para recordarlo.
—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
Esta es la respuesta, lo que hace tan especial un proyecto que empezamos con esfuerzo y amor, lo que hace tan especial a una amiga, lo que hace que alguien sea especial en nuestra vida es el tiempo que hemos perdido con ella.
Nuestros quilts, nuestros proyectos ambiciosos o humildes son importantes por el amor que pusimos en ellos, las horas perdidas, (muchas sabéis lo valiosas que son esas horas).
Cuando miro algunas de mis colchas, cuando planeo los nuevos trabajos comprendo estas palabras, en breve empezaré uno muy especial, uno para una de las personas más importantes de mi vida, alguien a quien ya amo antes de poder abrazarlo, antes de ver su cara, está en mi corazón, en mis pensamientos, es una de las personas más importantes de mi vida, esa colcha será muy especial y con cada puntada con cada corte de tela llevará todo el calor de mis manos, toda la luz de mis ojos, todos mis pensamientos, no será solo una colcha, no me importará que alguien diga pero si lo compras sería más barato, no importa. Yo tengo el secreto, lo tenemos todas, no importa lo mucho que esa persona tarde en poder cubrirse con esa colcha, no importa lo que los demás vean, llevará todo el calor que sea capaz de poner en ella.
Por eso nunca permitiré, nunca permitáis que nadie juzgue lo que hacéis con tanto amor, sois responsables de lo que habéis domesticado, objetos, animales, personas. Sois responsables de vosotras, hoy ley “tú eres la persona más importante en tu vida” y somos responsables de nuestra propia felicidad, no permitáis nunca que alguien diga como debéis vivir, que debéis amar, que o quien debe llenar vuestras vidas.
Vuestros proyectos aunque algunas los llamen “chapucillas” en realidad son una parte importante de vosotras, y si alguien no lo entiende no importa.
Un día me propuse cumplir mis sueños, no importa que algunos queden olvidados, que algunos cambien con los años, el mejor legado que puedo dejar a mis hijos es la certeza de que son responsables de su propia felicidad y sus proyectos merecen todo el respeto de este mundo.

Siempre les digo “no se sale adelante en la vida celebrando éxitos, si no superando fracasos” y el mayor éxito es luchar por lo que se ama y conquistarlo, y de la misma forma que los retazos de tela forman colchas complejas y hermosas, el mejor proyecto de nuestras vidas es responsabilidad nuestra.
Vivir el presente con responsabilidad si, pero la primera responsabilidad es con nosotras mismas y con lo que amamos y nos ama, por que lo hemos hecho nuestro, lo hemos domesticado y nadie puede arrebatarnos la satisfacción de ver nuestros mejor proyecto en nuestras manos, NOS PERTENECE.

